jueves, 3 de octubre de 2013

Ribérate

Estamos ante dos anuncios de la misma campaña publicitaria. Ambos anuncios tienen la misma estructura visual: una gran imagen de fondo, un término que contrasta con la imagen y que se quiere asociar al tema central de la campaña, la “Denominación de origen” y un texto más extenso que sintetiza imagen y eslogan aparantemente contradictorio. Los dos anuncios terminan con el tema central de la campaña en versión extendida: Ruta del Vino Ribera del Duero, la ruta de las Sensaciones con Denominación de origen.

En el primero de los dos anuncios se contrapone el término “belleza” con la foto de una anciana. En las sociedades actuales (y también en las antiguas, por otra parte) belleza humana suele ir ligada a juventud. Según la convención, una persona joven puede ser bella, pero no una anciana. Se trata, obviamente, de pura belleza física. El contraste anciana/belleza se explica en el texto. No se está hablando de belleza física, sino de la auténtica belleza, la interior, la que se ve no con la mirada de los ojos, sino con la del entendimiento y el alma. La gente de la Ribera del Duero es bella porque es amable, generosa, entrañable, natural, auténtica, igual que la tierra en la que viven.

En el segundo de los anuncios la contraposición es entre unas manos mostrando uvas y la palabra “poesía”. En principio, el término poesía se refiere a un tipo de construcción literaria y su atribución a otros menesteres, como la recogida de la uva, no se puede considerar otra cosa que una metáfora similar a cuando se habla de poesía en una fotografía, un cuadro o una composición musical. El texto explicativo lo que hace es unir la cosecha de la uva y la poesía a través del trabajo de elaboración de ambas y del interés, dedicación, esfuerzo y amor que, se supone, ambas labores necesitan para ofrecer un buen producto. Cosecha, manos artesanas, gastronomía e historia dan un paladar exquisito que embriaga de sensaciones, igual que el buen trabajo, la pericia, el buen gusto y la historia dan un poema excepcional que embriaga de sensaciones. De esta manera, otra vez, los elementos contradictorios se fusionan.
Por último, no sobraría señalar que ambos anuncios difieren también en la percepción de qué se vende. Si lo que se pretende vender es vino, el segundo es más convencional y más ligado al producto que el primero. Pero no es solo vino lo que se vende con esta campaña, se vende también la zona de producción de esta denominación de origen como destino turístico donde conocer la tradición, la esencia, las raíces. En este sentido es el primero de los anuncios el más ligado al producto que el segundo.

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